lunes, 15 de junio de 2009

Eventos familiares

Joer, me hago mayor. Cada vez me parezco más a los agüelos que se emocionan por cualquier cosa y se les escapa la lágrima, simplemente, por verle la carica al nieto o echar un vistazo a alguna foto antigua. Algunos eventos familiares, como las bodas, tienen mucho de repaso de álbum fotográfico, de reencuentro, y de descubrir las caras de los miembros de más reciente incorporación. Se va una con la agenda de emociones y afectos al día, la ñoñez algo suelta, y alguna promesa hecha al calor del pacharán.

-Claro que sí, tía, que un día de este verano nos juntamos todos los primos en el pueblo.

1 comentario:

T.M. dijo...

Cuando me invitan a algún evento de estos reconozco que mi primera intención es escaquearme, pero luego acabo pasándomelo genial.
Qué bien que hayas disfrutado tanto.
Besos.