Joer, me hago mayor. Cada vez me parezco más a los agüelos que se emocionan por cualquier cosa y se les escapa la lágrima, simplemente, por verle la carica al nieto o echar un vistazo a alguna foto antigua. Algunos eventos familiares, como las bodas, tienen mucho de repaso de álbum fotográfico, de reencuentro, y de descubrir las caras de los miembros de más reciente incorporación. Se va una con la agenda de emociones y afectos al día, la ñoñez algo suelta, y alguna promesa hecha al calor del pacharán.
-Claro que sí, tía, que un día de este verano nos juntamos todos los primos en el pueblo.
1 comentario:
Cuando me invitan a algún evento de estos reconozco que mi primera intención es escaquearme, pero luego acabo pasándomelo genial.
Qué bien que hayas disfrutado tanto.
Besos.
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