- Tengo un pregunta interesante.
- A ver ( aguantándome la risa).
- ¿Para qué sirve la lengua?
- Pues para muchas cosas: para saborear lo que comemos, distinguir lo dulce de lo salado, y también para producir sonidos, para hablar, para cantar... Intenta hablar sin mover la lengua, ¿a que no puedes?.
Al cabo de un rato, he pensado que la mejor respuesta se la había dado él mismo. En realidad, la lengua sirve para decir algo tan mundial, a los casi-seis años, como: "tengo una pregunta interesante".
Desde el mirador más visitado, muchos metros por encima del mar, ha vuelto a preguntar, y se ha vuelto a contestar. Hay cosas que son de cajón, tan simples, que sólo un niño es capaz de verlas.
-Mamá, ¿las palomas no tienen miedo de las alturas altas?
-Pues... no.
-Claro, porque no miran al suelo, ¿no?
-Sí, claro, por eso.
Pues ese debe ser el secreto: volar con fuerza sin temor, sin mirar hacia abajo. Y seguir volando.
1 comentario:
Hola Montse, muy buena reflexión.
Desde luego que si no dejamos de mirar al suelo nunca despegaremos, así que a volar y para arriba siempre.
Un beso.
Publicar un comentario