Se vuelve de los viajes mucho más cargado que cuando se partió, con las maletas llenas de todo aquello que vivimos durante el periplo. Por eso, al hacer el equipaje, el viajero debe pensar en llevarse sólo lo esencial: el pasaporte, las mudas y un buen puñado de recuerdos. Los recuerdos acortan las esperas y permiten coger el sueño, incluso en camas y habitaciones extrañas. Además, son ligeros y ocupan poco espacio.

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