
Mi marcianito, el ser más feliz que jamás he conocido, ha cumplido hoy seis años. Grita, se ríe, patalea, o llora con energía y exceso, porque se come la vida a bocados, igual que el chocolate, las salchichas y las patatas fritas, que es lo que más le gusta.
Mi marcianito ha aprendido a bucear y a ir en bici de dos ruedas este verano, dice que su hermano tiene mucha morra y es incapaz de mentir sin que se le escape la risa delatora. No sabe guardar un secreto durante más de un minuto y adora al vecino de al lado y grita su nombre como un poseso cada día, a ver si sale a jugar con él. Mi marcianito aprieta los dientes de rabia cuando se equivoca escribiendo en el cuaderno, dice que está agotado cuando le mando recoger los gormitis que inundan el suelo, y me pide que me quede un minutito con él por la noche después de leer el cuento y apagar la luz. Un día me suelta un "no te enfades mujer", si le reprendo, y otro dice en el restaurante que quiere sentarse a mi lado "porque eres dulce".
Hace seis años que, en plena ola de calor, llegó mi marcianito a este planeta y le puso cara, brazos y piernas a ese concepto tan etéreo y esquivo que es la felicidad.
¿Sabes qué mama?, me ha dicho mientras sonaba el cd del coche, esta canción me gusta.
3 comentarios:
Muchas felicidades para tu marcianito. A ver si puedo hablar con el para dárselas "in person".
Felicidades a tu pequeño, que ya es mozo.
Recuerdo perfectamente ese agosto de hace 6 años. Caluroso, sí.
Ya de vuelta... ¡Por fin! jaja. Le echaremos ganas y una sonrisa a lo que nos ofrezca septiembre y este nuevo curso.
Un abrazo Montse
Felicidades con retraso...y que gusto ver esa foto...
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