martes, 25 de agosto de 2009

En lo más alto

Resulta demasiado común eludir las responsabilidades, culpar a los otros de nuestros contratiempos, cerrar los ojos y no ver los propios errores. Personalizar culpables, hacerlos responsables de cualquier desdicha, aunque sea con argumentos vacíos o pueriles, es la demostración evidente de falta de madurez, y de ausencia de auténtica humildad, ésa que permite hallar en uno mismo, si no toda, al menos parte de la causa de nuestros fracasos. Por eso, que una atleta de élite que acaba de perder lo máximo en sus aspiraciones deportivas reconozca que se equivocó, que ella misma erró y provocó su descalificación, resulta toda una lección. Un gesto noble y valiente en medio de tanta mediocridad, que coloca a quien lo realiza en lo más alto, por encima de cualquier posición en un podio.

Natalia Rodríguez reconoce su error

Natalia Rodríguez, primer puesto en dignidad, a pesar de no obtener medalla

1 comentario:

laMima dijo...

Que curioso: vuelve a llamarnos la atención lo que debería ser normal.
Equivocarse es humano, va a ser que no todos lo somos. Humanos.
Enhorabuena a Natalia por ser de verdad.