Lo mejor del optimismo es que, a menudo, aparece sin razones objetivas, sin motivos aparentes, sin señales visibles que lo justifiquen. El optimismo no se rige por las reglas de la razón. Va por libre, por la imprevisible senda de las emociones. Acompañado sólo por la ilusión.
A veces, abro la ventana convencida de que veré mariposas volando de noche y estrellas brillando de día.

2 comentarios:
Preciosa manera de definirlo.
Así creo yo que es.
kisses,
Marta
Que tesoro ese sentimiento...que tesoro.
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