miércoles, 5 de agosto de 2009

Por libre

Lo mejor del optimismo es que, a menudo, aparece sin razones objetivas, sin motivos aparentes, sin señales visibles que lo justifiquen. El optimismo no se rige por las reglas de la razón. Va por libre, por la imprevisible senda de las emociones. Acompañado sólo por la ilusión.

A veces, abro la ventana convencida de que veré mariposas volando de noche y estrellas brillando de día.

Ilustración: Paulina Barraza

2 comentarios:

entrenomadas dijo...

Preciosa manera de definirlo.
Así creo yo que es.

kisses,

Marta

laMima dijo...

Que tesoro ese sentimiento...que tesoro.