sábado, 28 de noviembre de 2009

Poesía cuántica

Creíamos que en la ciencia no había espacio para la poesía. Y resulta que no hay nada más científico que creer en lo aparentemente imposible. Sí, soñar no es de locos e ilusos. Es pura mecánica cuántica. He encontrado este texto por Internet casualmente (aunque debe ser cierto que nada es del todo casual) y me he reconciliado de golpe con Newton, los kilopondios y las nanopartículas:
Otra de las aplicaciones de la mecánica cuántica es la que tiene que ver con su propiedad inherente de la probabilidad. La Teoría Cuántica nos habla de la probabilidad de que un suceso dado acontezca en un momento determinado, no de cuándo ocurrirá ciertamente el suceso en cuestión. Cualquier suceso, por muy irreal que parezca, posee una probabilidad de que suceda, como el hecho de que al lanzar una pelota contra una pared ésta pueda traspasarla. Aunque la probabilidad de que esto sucediese sería infinitamente pequeña, podría ocurrir perfectamente.


La mecánica cuántica debe ser el lado poético de la ciencia. También la poesía tiene su lado científico y racional. Pero eso no puede sorprender a nadie, porque en la poesía cabe todo: la humanidad, la fauna, la flora... el universo entero y las leyes que lo rigen.

Te amo con la inmutabilidad de las leyes físicas.
La tierra atrae a los cuerpos
como tú me atraes hacia tu centro.
Igual que las piedras
caigo sobre ti desde mi altura.

La ley de gravedad. Cristina Peri Rossi

2 comentarios:

entrenomadas dijo...

Hala, maña, qué bonito te ha quedado. Y el poema de Peri Rossi es tan bueno.
K,

Marta

Felipe Antonio Santorelli dijo...

Autor: Felipe Antonio Santorelli
Alias: tonisan

El Espejo

Reniego de la vida tal como me la muestran
yo quiero ser inercia, cual luz sin firmamento
cual onda sin partícula atada a un gravitón
y quiero ser taquión
sin masa que me frene
y quiero ser fotón
que alumbra el pensamiento.

Fundirme en espirales de cuantos de energía
y luego regodearme de reales fantasías:
la ola no es la ola, es danza de las aguas,
la brisa no es la brisa, es sueño de las olas,
el cielo no es la veste que viste este planeta
sino el abrazo fiel al cosmos infinito,
el cielo es el silencio que besa espacio tiempos.

Yo quiero columpiarme jocoso sobre cuerdas
-balance indefinido paseándose entre estrellas-
y quiero la materia brillante entre tinieblas
y quiero la tiniebla versándose en mi verso.

Sé bien que no es el “Yo” que miro en el espejo
el sueño eternizado que lleno con mi aliento,
espejo mentiroso, espejo inverosímil
claudica de tu intento de engañar a mi intelecto
y muéstrame completo, sincero, irreverente
sencillo y complicado, facético y audaz
prismático y cercano, geométrico y distante
lunático y sereno, renuente y suspicaz.

Como un calidoscopio me has de mostrar espejo;
con todos los mis yoes de todos universos
con todos los mis egos de todos pensamientos
con todo el vasto tiempo que ciñe mis neuronas
y forja cada célula de todas mis personas.

Yo quiero ver la muerte que es nuevo nacimiento
y quiero ver mi vida pletórica de cuentos
y fábulas y cantos y música electrónica,
protónica, neutrónica, también molecular.

Por eso yo te pido mi viejo y fiel espejo
ya deja de mentirme ya deja de adular
y muestra a mi cerebro todita mi verdad.