Anda Zapatero rezando con Obama y San Ibex se desploma descreído. No cree en la economía española. Casi tan difícil como creer en Dios. Mientras Zapatero reza, el mandamás del Fondo Monetario Internacional nos impone penitencia y dice que habrá que aplicar medidas dolorosas. Ya me duele la riñonada, que es donde nos cascarán. Sin piedad. Y hasta que seamos muy mayores, además. No es país para viejos, sobre todo, si se es pobre. Si se es rico, se puede ser viejo y no jubilarse, como Botín y su ídem, que no deja de crecer mientras nuestros bolsillos van menguando. Me fío de las leyes físicas (de las otras no tanto): la energía no se destruye, sólo se transforma. O sea, que lo que se cuela por nuestros raquíticos bolsillos no desaparece, va a la cartera de Botín. Fijo. La cartera de Botín se hincha de manera desmedida pero no explota, a diferencia de las burbujas inmobiliarias. Algunos creían tener una casa, o un empleo y ahora se dan cuenta de que sólo tienen un papel mojado de jabón. Burbuja aplastada, sin aire ni color. Restos de la codicia de unos, de la inoperancia de otros y de la desesperación de muchos.
No es país para pobres.
1 comentario:
No cariño, no lo es.
Mira, ni siquiera lo debe ser para la gente que solo pretendía tener una casa y un trabajo para vivir sin preocuparse demasiado.
Jóvenes y viejos.
Es todo tan injusto que no sé por donde empezar.
PD Hace tiempo que a Botín solo le deseo muchas zanjas (de obra) que picar al sol testero.
Lo siento. Una inquina especial.
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