sábado, 26 de junio de 2010

La tronada

Que me hago mayor lo noto en muchas cosas, también en que me repito, como los agüelos. Pierdo la cuenta de qué he dicho y a quién, y me repito. Lo noto en las caras de los interlocutores que no osan decírmelo, y lo oigo por boca de mi hijo mayor (¡cómo agradezco su sinceridad!) que me suelta un: "mama, repetoña, eso ya me lo habías dicho".
Pues eso, que me repito, aunque en casos como el que sigue es a sabiendas, que conste, porque soy consciente de haberlo dicho unas cuantas veces aquí mismo: ¡Cómo me gusta la Ronda!, pordiós-pordiós, ¡qué buenos que son, cómo me reviven, cómo me rondan!. Buscaba una tronada y han aparecido como agua de junio. Ya se agradece, ya, una buena tronada cuando se cruza el desierto... y mientras cae el agua esperaremos a que salga el sol.



Rondar para decir que no nos van a sacar de aquí;
tu tierra estará viva, mientras viva en ti.
Rondar para decir con la voz de la lluvia
cosas que yo solo no te sé decir.

La tronada. La Ronda de Boltaña

2 comentarios:

Inde dijo...

Madre, qué buena me ha sabido. Bufff...

T.M. dijo...

Este puente de Sant Joan nos hemos paseado por tierras de Huesca. Pasamos por una indicación a Boltaña, y me preguntaba de qué me suena éste nombre, jajaja. En seguida me vino la Ronda de Boltaña por tí.
Qué bonita tierra!!!
besos.