jueves, 1 de julio de 2010

...avec ma solitude

Quien no ama su soledad no ama la libertad. Es una frase, creo que muy cierta, de Schopenhauer.

Hay que querer la propia soledad, ese espacio de ser uno o una misma. Que físicamente nos hallemos sin compañia no quiere decir que nos sintamos solos. Nos arropan los pensamientos propios y también los ajenos, las miradas, las sonrisas, las conversaciones en otro momento compartidas... Siguen ahí, en forma de recuerdo. Es una soledad de lo más concurrida que merece ser disfrutada sabiendo que vendrán otras horas y otros días en los que volveremos a hacer acopio de compañía.
En unos días mi soledad y yo andaremos juntas día y noche, escuchando el sonido del silencio y notando el volumen de la ausencia. Dispuestas a hacernos mutua compañía. También juntas y deseosas esperaremos, felices, el día de volver a abrazar a los que más queremos.

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