
"Llovió cuatro años, once meses y dos días. Hubo épocas de llovizna en que todo el mundo se puso sus ropas de pontifical y se compuso una cara de convaleciente para celebrar la escampada, pero pronto se acostumbraron a interpretar las pausas como anuncios de recrudecimiento. Se desempedraba el cielo en unas tempestades de estropicio, y el norte mandaba unos huracanes que desportillaron techos y derribaron paredes, y desenterraron de raíz las últimas cepas de las plantaciones. Como ocurrió durante la peste del insomnio, que Úrsula se dio a recordar por aquellos días, la propia calamidad iba inspirando defensas contra el tedio."
Me he defendido del tedio buscando este trocito de Cien años de soledad que recordaba vagamente y releyendo algunos otros. A lo de ver llover, oye, que no le he encontrado nunca la gracia...
3 comentarios:
Qué foto más bonita, con esa vegetación tan verde.
A mí tampoco me gustaban los días lluviosos, pero conforme me voy haciendo mayor...como que empiezo a encontrarle la gracia esa de la que hablas...no sé por qué.
saludos.
Ay, a mi me encanta. Y oir la lluvia más aún.
Esta mañana no me hubiese levantado de la cama; se estaba de cine ahí calentica mientras las gotas repiqueteaban contra la persiana.
qual lo significa la expression , " se desempedraba el cielo en unas tempestades de estropicio "
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