Dice Hessel que no deberíamos exasperarnos, deberíamos tener esperanza. La exasperación es una negación de la esperanza. Es comprensible, diría casi natural, pero no por ello es aceptable. Porque no permite obtener los resultados que eventualmente puede producir la esperanza.
No he podido evitar subrayar la frase al leerla hoy en el tren con lo que tenía más a mano, que era un lápiz de ojos gris-azul, aunque el libro no era mío. Espero que el propietario sea indulgente y comprenda el botepronto y la necesidad de resaltar y adornar la frase para retenerla y hacerla un poco mía. Una más con la que hacer frente a la realidad.
A veces, basta con pasar unos minutos en la estación de Sants para que la realiad se presente. Sin dar la mano. Más bien te asalta y te da un guantazo en toda la cara. A veces, basta con esperar un rato a que llegue el tren, mirar alrededor y oír un par de conversaciones, para medir la distancia interplanetaria que separa la realidad común del priveligo de los menos. No son conscientes de ser privilegiados y, menos aún, lo valoran. Porque jamás se propusieron salir de su mundo, aunque sólo fuera para orbitar.
Ha sido un día de slow-food. A la hora de comer, me he alimentado de frases, andenes y realidad. Y también de algo de esperanza. La necesitaba, ahora que ya sé que las hadas también enferman y tienen ojeras.
2 comentarios:
http://youtu.be/oFkWsbv_Ha4
A ver si te lo he adjuntado bien...
Hoy mismo voy a comprarle el libro.
Saludos
Muchas gracias por el link (perfectamente adjuntado) no había visto ese reportaje. Muy interesante. Tan mayor el hombre y tan lúcido. El panorama es realmente jodido y, aun así, con más de 90 años, no deja de hablar de esperanza con un mensaje optimista de quien cree en la capacidad de reacción de las personas. Supongo que no nos queda otra. O reaccionamos o sucumbimos.
Saludos.
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