martes, 8 de enero de 2008

Siempre nos quedará la París

No todo comienzo de año es tan funesto como la inevitable vuelta al trabajo después de días de placentera desconexión laboral. O como meterse incautamente el primer día de rebajas en una de esas franquicias de ropa barata y diseño copiado, fabricada vete a saber dónde y a cambio de qué sueldos (o sea, el Zara). A Amancio Ortega pongo por testigo que no vuelvo en tal fecha, igual en ninguna otra. Y no todo es tan negativo como comprobar que el nuevo año y el que te vio nacer acaban igual. O sea, que en materia de edad toca estrenar decena y esta, además, jode bastante. No. Alguna novedad nos trae el año para suavizar el trago.

Sin ir más lejos, nuevos discos, nuevos libros…como el último de poesía de Ángel Petisme: "Demolición del arco iris". Está al caer. Aunque dondo yo vivo lo tendré que encargar y me llegará una semana más tarde. Tanto da. Esperaré esperanzada. O como el último disco de Carmen París. Inhalado en Cuba, impregnado de nuevos ritmos caribeños y a punto de ver la luz, según anuncia Aragón Musical. Espero impaciente. Entretanto, para empezar a acostumbrar el paladar, me recreo con uno de sus temas de sabor transoceánico incluído en su “Jotera lo serás tú”. Un estupendo candombe uruguayo, para goce y disfrute del cuerpo -triste o alegre, propio o ajeno- que irremisiblemente se tiene que contonear al oírlo.

Carmen París - Cuerpo Triste



Sobre tristezas y felicidades,

Escepticismo
Después de una larga depresión
la encontré más alegre,
más animada,
“¿Cómo ha sido?” le pregunté.
“He aprendido a ser feliz
con las pequeñas cosas”, me comentó.
Sobre la mesa del café
había un vaso, un par de tazas,
un servilletero y un paquete de cigarros.
Los miré atentamente.
Ninguna felicidad se desprendía de ellos.
“¿A qué te refieres?”, insistí.
“A las pequeñas cosas” repitió.
Cuando se fue
pensé que quizás
había cosas mas pequeñas que el vaso
de agua
la taza
los cigarrillos.
Metí la mano en mi bolsillo
Y no encontré ninguna.

(Cristina Peri Rossi. Aquella noche, 1996)

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