jueves, 7 de febrero de 2008

Hacerse a la idea (o el principio básico del superviviente)

Se puede llegar a la conclusión que vivir (sobrevivir) es un hacerse a la idea permanente. O sea, un asumir con deportividad los fracasos y las limitaciones. Aceptando y positivizando los contratiempos que se nos presentan.

Nacemos y al poco comprobamos que no somos los más listos del cole, pero bueno, casi casi, no está mal. O descubrimos que no sómos los más rápidos corriendo, que eso con pocos años es muy importante. Pero total, ¿quién quiere ser el pavo que da más vueltas al patio?...y nos hacemos a la idea de nuestras primeras limitaciones.

Notamos, con el paso del tiempo, que no somos las más deseadas del Instituto, ni las más estupendas, que también a una cierta edad es tan vital como el respirar. Pero, ¡mira tú por dónde!, a la más solicitada le van a quedar quatro asignaturas ... y nos empezamos a hacer a la idea de que, en el futuro, el género opuesto no se rendirá a nuestro paso.

Con los estudios llegamos a la conclusión (a media carrera, claro) de que no hemos elegido lo que el mercado demanda, ni lo que implicará mejor sueldo. Pero hemos elegido aquello que nos gustaba, ¡qué más queremos!. En el trabajo asumimos que no prosperaremos lo que deseábamos. O bien, que lo que hacemos no es, precisamente, lo que soñábamos, ni por lo que fuimos a la Facultad durante 5 años. O ambas cosas. Pero...un horario buenísimo, oye y, total, el trabajo sólo nos da de comer. Así, que nos hacemos a la idea de que nuestra realización personal deberá prescindir de lo profesional.

Nuestros hijos no son superdotados ni nos sacarán de pobres, ni tendremos la mejor relación de amigos que soñábamos con ellos, y seguramente chocaremos y nos heriremos. Pero, ¿qué quieres?, es ley de vida... y nos hacemos a la idea de que nunca seremos padres perfectos.

Nuestra trayectoria sentimental puede que haya sido complicada y no siempre dichosa. Pero es que el hombre o la mujer perfecta no existe, y teniendo salud y trabajo, a ver, ¿qué más quieres?... así, que nos hacemos a la idea de que el gozo amoroso permanente es una utopía.

Y así vamos sumando nuestros "hacernos a la idea", hasta que llegue el día en que notemos que, no tardando, dejaremos este mundo. Pero vamos, que tampoco pasará nada, que ya habremos vivido lo que nos tocaba, y que la vida no habrá sido tan mala con nosotros, al fin y al cabo. Y también a eso, a la puta muerte, nos acabaremos haciendo a la idea.
¡Hay que joderse!. Quiero decir... hay que hacerse a la idea.

No hay comentarios: