Dicen los obispos que para ser un buen cristiano hay que votar al PP. Cómo si nos faltaran motivos para no votarlo. No hacía falta, pero gracias. Un argumento más. Para quien lo necesite, claro. El penúltimo argumento llegó con lo del archivo de las diligencias por las vergonzosas acusaciones de la consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid (gobernada por el PP) contra los médicos del hospital de Leganés, a los que acusaron de practicar eutanasias activas.
Las acusaciones injustas les llegaron, sencillamente, por procurar que la muerte fuera algo más digna para pacientes a los que sólo les quedaba dolor y ninguna esperanza de vida. Y hacerlo, además, sin vulnerar la ley como la justicia ahora ha reconocido. Se podrían decir tantas cosas... pero a veces otro ya las ha dicho, y mejor de lo que una podría nunca aspirar a hacer, así que dejo aquí el un artículo de opinión del articulista del diario Público Manolo Saco. Se publicó el pasado 29 de enero, y ahora se puede recordar en su blog. Leer aquí. Reflexiones y acusacions a las que me sumo con todo fervor.
Está jodido morir dignamente en este país. Y está jodido, también, vivir dignamente. En lo de la eutanasia, la hipocresía arrasa. En nombre del valor "supremo" de la vida, deciden los demás por el que padece y obligan a vivir en condiciones inhumanas a quien quiere morir con cierta humanidad.
En lo de vivir dignamente, la hipocresía también arrasa. Derecho a vivir, a trabajar, a tener una vivienda... Lo dice la ley de leyes, la Constitución, y se lo pasan por el forro los que debieran hacerla cumplir. También, los que no ahorran manifestaciones, panfletos e iras por defender otros artículos como los de la corona, o los que hablan de la indisolubilidad de España y no mueven un dedo por hacer cumplir los preceptos que permitirían a los ciudadanos vivir un poco mejor. No les debe parecer tan importante.
Después está la dignidad personal, la individual, la que nos atañe a cada uno. Malos tiempos también. Nos pueden las "necesidades", ésas que nos creamos, los compromisos, la comodidad, el deseo de aparentar triunfo, alegría y normalidad. Con semejante panorama sólo nos puede salvar ser fieles a nostros mismos en lo más íntimo. Preservar lo que sentimos de verdad, cuidarlo como un tesoro, y no negárnoslo. No engañarnos a nosotros mismos (sin duda el peor de los engaños). Aunque se quede ahí, en lo más profundo de cada uno. Si renunciamos también a eso, entonces sí que damos un golpe mortal a nuestra dignidad.
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza…"
(La belleza. Luis Eduardo Aute)

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