viernes, 14 de marzo de 2008

Todo por la pasta, ¿y qué nos creíamos, pues?

Me entero por Purnas de los problemas de los trabajadores de la cadena Cuatro, con contratos temporales que se convierten en despidos. El colectivo periodístico suele ser el más precario, el que cobra peores sueldos, el que padece más instrusismo y el que acostumbra a denunciar todas esas cosas cuando afectan a otras profesiones y a callar cuando tocan a la propia. Lo digo con cierto conocimiento de causa. Ahora, los trabajadores de la cadena propiedad de Sogecable se han decidido a hablar y a hacerlo con sus herramientas de trabajo habituales: imaginación, imágenes, ingenio...y a compartirlo en Internet.

Están "reestructurando" la plantilla, o sea, que están largando a la p. calle a un montón de gente gracias a esas fantásticas modalidades contractuales que unos y otros gobiernos van inventándose para mayor enriquecimiento de los empresarios y para menor bienestar laboral, económico y familiar de los trabajadores. Está claro que no hay empresas periodísticas más de izquierdas ni más de derechas, sinó empresas más afines al poder que ostentan partidos más de derechas o presuntamente más de izquierdas. No seamos ilusos, la única ideologia empresarial es obtener el máximo de beneficios y explotar a los trabajadores todo cuanto pueden. Lo saben y practican por igual en Wolkswagen que en Inditex, en Sogecable que en el grupo Recoletos. Aunque algunos, en sus editoriales, en sus discursos, o en las apariciones públicas de sus jefes vayan de progres...Eso sólo es una estrategia para garantizarse una cuota de mercado. Lo que llaman fidelizar un público objetivo o "target". Marketing puro y duro. Nada más. Y nada menos.

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