lunes, 23 de junio de 2008

Vergüenzas y sueños

La Europa de la euforia nacional-futbo-etílica anda exhibiendo estos días banderas y ridículos espectáculos de exaltación patria, mientras vulnera con la misma estúpida cerrazón y estrechez de miras los derechos de esa amplia población que ha venido a buscar una oportunidad y una supervivencia algo mejor que la que tienen en sus países de orígen. La directiva de la vergüenza (sólo se me ocurre ese nombre), aprobada por aplastante mayoría en el Parlamento europeo, permite mantener detenidos a los inmigrantes sin papeles durante 18 meses. Después de semejante despropósito, los mismos políticos se habrán puesto, satisfechos, a menear sus respectivas banderitas y a ver partidos de fútbol. Y tan contentos.

Poca conciencia , poca memoria, y mucha vergüenza. No hace mucho, nuestros padres y abuelos buscaron ayuda, cobijo y porvenir en algunos de esos países de los que ahora llegan tantos ciudadanos que, lejos de ser acogidos, serán sencillamente privados de libertad. Y la cuota de vergüenza local la pone el gobierno propio con esa ley que se anuncia para limitar la agrupación familiar, que va a separar cruelmente tantas vidas, ya de por sí marcadas por la dificultad. Lo que menos me apetece estos días es aguantar tanta bandera tamaño ego nacional, tanto "podemos", y tanto símbolo de algo con lo que, sinceramente, me identifico más bien poco. Y después de las políticas que se perpetran, aún menos.

Me apetece más, bastante más, soñar con otro mundo en el que se diera la bienvenida a los visitantes, se les tendiera una mano y se les dijera que ésta también es su casa, si es que hay casas de alguien, como canta Jaume Sisa en "Qualsevol nit pot sortir el sol" (Cualquier noche puede salir el sol). Puedo parecer ingenua, infantil e inocente como esa preciosa canción, pero esa música me gusta mucho más que los himnos que últimamente no paran de sonar.

Jaume Sisa - Qualsevol nit pot sortir el sol



Mi niño también la canta, porque en el cole les han enseñado la canción y, también, que hay que dar la bienvenida a los que llegan de fuera. ¿Es que los parlamentarios europeos no fueron al colegio?
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"Oh, bienvenidos, pasad pasad, con la tristeza haremos humo. Mi casa es vuestra casa si es que hay casas de alguien (...)
Oh, bienvenidos, pasad pasad, ahora ya no falta nadie, o quizás sí… ya me doy cuenta… que tan sólo faltas tú. También puedes venir si quieres, te esperamos, todo el mundo cabe aquí. El tiempo no cuenta, ni el espacio…porque aquí, cualquier noche puede salir el sol".

3 comentarios:

entrenomadas dijo...

Para mí la directiva de la vergüenza es una de las más crueles normas que se han aprobado en los última decada. Me da asco, me revuelve el estómago. En fin...
Yo venía para darte las gracias por tu comentario en el blog sobre el poema pero acabo poniendo enferma pensando en el post tan lamentablemente certero que has hecho.

No sé, es como un mundo dentro de otro mundo dentro de otro mundo.

Un beso,

M

Mamen dijo...

¡Qué chulo como canta ese trocito tu niño! Enternecedor.

"mi casa es vuestra casa si es que hay casas de alguien"

¡Es todo tan complicado!... Este sábado, por vía urgente, debía acoger a un niño saharaui durante dos meses, porque en el último momento,falló su primera familia. Al final se ha arreglado todo, pero en esos momentos, en que tienes que tomar la decisión en 24h de si sí o si no, te das cuenta lo que priorizas realmente en tu vida diaria.

¡Es todo tan complicado!
No quisiera por unos meses, sino quisiera que no fuera nunca, que en el siglo XXI, todo esto estuviera superado ¿no?

Desde las escuelas y desde las familias, siento que nos esforzamos, talvez deberíamos más, pero la gran responsabilidad y vergüenza es de nuestros poderes políticos, ellos son los que realmente pueden utilizar su poder para mover algo...¿que hacen pues?
Pues distraernos, sin más.

Un abrazo

El barzal dijo...

Los políticos nos distraen, nos defraudan y nos avergüenzan. Como dice M de Entrenómadas, es como si perteneciéramos a otro mundo. Y entonces te preguntas, como Mamen en su blog, "¿qué hago yo aquí?", pero en realidad creo que son ellos: los intolerantes, los falsos y los excluyentes, los que deberían preguntárselo.

Besos y abrazos