Nómadas de low cost
Nunca me ha gustado mucho ir en avión. Lo tolero, simplemente. La atmósfera de psicosis generalizada y la lluvia de noticias de aviones que no salen, que hacen aterrizajes de emergencia o que se averían y se retrasan (cosas que siempre han pasado pero que ahora son noticia, aprovechando el ambiente proclive) no contribuye a que lo de subirme a un avión me haga especial ilusión. Pero lo volveré a tolerar y en unos días me subiré a uno de ésos de una compañía de supuestos precios tirados. Supuestos porque después de sumar tasas, facturaciones, seguros y todo lo que se les ocurre, no lo son tanto. Menos mal que, de momento, no cobran por embarcar los pensamientos, las emociones, los planes, las ilusiones, los recuerdos... todas esas cosas que también se van de viaje y sin facturar. El día que lo hagan me hunden con el recargo por exceso de peso.
Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad,
en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados,
entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan.
Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo
la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino.
Largo el tránsito de la aparente dualidad,
la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto
y los lamentos de la soledad aún se prolongan.
Como un extranjero no siento ataduras del sentimiento,
y me iré de la ciudad, esperando un nuevo despertar.
Los viajantes van en busca de hospitalidad,
en pueblos soleados, en los bajos fondos de la inmensidad,
y después duermen sobre las almohadas de la tierra.
Forastero que buscas la dimensión insondable,
la encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino.
(Nómadas. Franco Battiato)
1 comentario:
Buen viaje, respira hondo y que nadie te fastidie nada.
Yo estos días ando bajando y subiendo aviones y aunque es cierto que hay bastante psicosis intento aislarme lo suficiente y no agobiarme.
El tema elegido es una maravilla.
Me quedo un rato para escuchar este Nómada del sublime Battiato
Un beso,
M
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