domingo, 16 de noviembre de 2008

Yo, pecadora me confieso

Yo, pecadora me confieso: me preocupa el mundo, los miles de parados que la crisis ésta, inventada o no, va dejando a su paso, las injusticias, las hipotecas, los talibanes y el calientamiento global. Pero, yo, pecadora me confieso... soy perfectamente capaz de olvidarme de todas esas cosas y de embobarme viendo los colores de un atardecer; soy perfectamente capaz de olvidarme de todas esas cosas y ponerme a pensar y a escribir sandeces. Y, peor aún, soy perfectamente capaz de disfrutar con ello. Sí. Yo, pecadora me confieso.


La vida es como un chiste malo. Enseguida sabes cuál será el final.

La vida es como un chiste malo. Lo importante no es el final, sino cómo se explica.

Quien bien te quiere, te hará reír.


No hay bien que por bien no venga.


Cuando se piensa con el corazón, los dolores de cabeza debería tratarlos el cardiólogo.

Cuando se mira con el alma, la gama de colores es infinita.


Las miradas pueden escucharse. Hablan flojito y saben decir cosas hermosas.


Las miradas pueden tocar. Sólo ellas saben acariciar el alma.

Al revés que a Neruda, me gusta cuando hablas porque dejas de estar ausente.


Y que me oigas desde cerca, y que mi voz te toque.

4 comentarios:

entrenomadas dijo...

Buenoooooo!!!!
Ya veo que le has dado a Casaldáliga estos días.

Y te ha quedado precioso, un post lleno de luz y calidez.

"Al revés que a Neruda, me gusta cuando hablas porque dejas de estar ausente". Genial

Besos encantados

M

Mamen dijo...

Ya somos dos...

Tus ababoles nunca tienen desperdicio.
Me quedo a esta hora, y en este día, con "quien bien te quiere, te hará reír", y así lo siento.
un abrazo.

Anónimo dijo...

"""Las miradas pueden tocar. Sólo ellas saben acariciar el alma"""

this is a consolation to me. it's true.

entrenomadas dijo...

Ay, necesito tu dirección de correo electrónico para enviarte una invitación. El que tengo grabado me lo rechaza.
¿Puedes enviármelo a mi correo?

Marta