jueves, 9 de abril de 2009

Otros días

La desgracia se televisa en prime time, se buscan los milagros debajo de las ruinas y delante de las cámaras y se camuflan la desesperación y la pérdida, que son mucho más perdurables que la noticia y el reportaje lacrimógeno. Circulan procesiones impermeables, con pasos plastificados, con santos y vírgenes envueltos en celofán, y paños empañados de lluvia . Los días empiezan sin horarios, haciendo cuchufletas al despertador, saboreando perezosamente la ausencia de rutina. Y apetece respirar hondo, alimentar los pulmones con otros aires, dar de beber al ánimo, enjuagarse las preocupaciones y el regusto amargo, y echarle un pulso a lo previsible.

Respirar otros aires, ventilar todos los rincones húmedos y vivir otros días

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