miércoles, 17 de febrero de 2010

A cappella

Esta tarde me he ido a correr sin música. Por probar. Y ha estado bien. Los pensamientos a cappella aún se oyen mejor, con más intensidad. Los pensamientos son tremendos, a veces, van a todo volumen y te parece que cualquiera puede oírlos. Por suerte nunca pasa. Digo por suerte porque los pensamientos son ese tesoro de cada cual y sólo cada cual debe decidir si los comparte o se los guarda. Pensar sin interferencias y en solitario está bien. Es necesario. Se organiza una la intendencia mental. Los inconvenientes, las dificultades, las preocupaciones... lo son menos cuando en la cabeza anda ordenado lo esencial.

Correr sin música tambien permite oír mejor lo que va más allá del interior y directamente se verbaliza. Así, que me he oído mejor a mí misma cuando he devuelto los ladridos a los perros-caballo que asoman por las verjas de la urbanización. También me he oído mejor respondiendo a los capullos de turno que pitan excedidos en velocidad (los coches) y menguados de neuronas (los conductores) mientras gesticulan obscenamente al verme correr cerca de la carretera. Sí, sin música ni auriculares ese ¡tontolaba! o alternativamente ¡mia-ques-tontolaba! que fluye de mi interior hacia el exterior de modo natural e instintivo se escucha rotundo y nítido. Un gusto. Y sin peligro, además, porque para cuando he acabado de desahogarme ellos andan varios kilómetros más allá, más cerca del ídem también, a juzgar por la velocidad que llevan. Los autores de esas neardentaladas no saben (¡qué van a saber, ignorantes!), que la mala leche que me generan me la paso yo por el arco de triunfo y además me la reconvierto en energía cinética. O sea, que aún corro más.
Correr a cappella también me permite escuchar mejor las interjecciones de ánimo que me profiero a modo de autoayuda, esos ¡tira!, ¡venga!, ¡hala!, cuando las fuerzas flojean o viene cuesta. Y tambien se escuchan mejor la respiración, el esfuerzo, y el latido. Esas cosas que no quiero olvidar cómo suenan.

3 comentarios:

T.M. dijo...

Te he dicho alguna vez, que me encanta como escribes.....qué envidia!!!! en serio es un enorme placer leerte Montse.
Buen finde.

El barzal dijo...

¿Te he dicho alguna vez cómo me gusta que te pases por aquí? No sé si merezco el comentario, pero me ha encantado, animado, alegrado...
Buen finde, bonita.

laMima dijo...

Yo hace tiempo que camino a capella también: es como si la música o la radio no me dejase pensar las cosas que creo debo repasar despacio.
Aunque a veces, si, es un alivio entrar en otro mundo a través de los auriculares, imaginar cosas, dejar de pensar...