A primera hora de la mañana se ha quedado en la puerta a mirar la calle. Como esperando algo. No había un alma, ni un coche, ni un gato a parte de él. Pero allí estaba Ziel junto a la verja, escrutando su horizonte de asfalto y losetas, silenciosamente, sin decir qué o a quién esperaba.
1 comentario:
Pues algo será, no lo dudes: anda que no son listos los gaticos.
Mola la foto, transmite calma.
Publicar un comentario